sábado, 16 de agosto de 2014

LOS REDISEÑOS MÁS FAMOSOS E IMPACTANTES DE LOS ÚLTIMOS 100 AÑOS

LOS REDISEÑOS MÁS FAMOSOS E IMPACTANTES DE LOS ÚLTIMOS 100 AÑOS

por OCCI OLACHEA en AUGUST 15, 2014 Este artículo tiene 198 views
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Redefinir la personalidad de un negocio grande y bien establecido es a menudo un proceso muy caro, y ni hablar de la introducción de un nuevo nombre o identidad corporativa, esto puede o no puede ser un éxito, ya que tales cambios desacostumbran a los consumidores por algún tiempo.
Para señalar algunos de los rediseños más impactantes, exitosos y menos inesperados, el sitio WebHostingBuzz creó una nueva infografía que documenta algunos de los más famosos cambios de identidad desde el siglo pasado.
La categorización de los proyectos de renovación de imagen hace un viaje por las décadas en que se produjeron. Esta infografía muestra cómo el branding de marcas conocidas como KitKat, Nike, UPS e IBM aparecía antes de que tomaran sus nombres que ahora los haceicónicos logotipos.
Uno de los logos que si merecían un rediseño, el el del navegador Firefox, quien anteriormente mostraba un ave fénix ateriendo, pero que se presta para las malas interpretaciones.
A continuación, te presentamos estos más de 20 rediseños que lograron un buen reposicionamiento de marca ante el mercado.
¿Sabían que Pepsi fue nombrado previamente Brad’s Drink?
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Fuente: http://www.paredro.com/los-redisenos-mas-famosos-de-los-ultimos-100-anos/

El desafío de comunicar valor

FERNANDO DEL VECCHIO

El desafío de comunicar valor

Una pregunta para la cual los emprendedores creativos no tienen contestación: el valor de su propuesta.

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Todo diseñador se enfrenta en alguna oportunidad a una pregunta para la cual no tiene respuesta (o es inadecuada e incomprensible para quien la realiza): ¿cuál es el valor que ofreces?
Hay creativos que, a pesar de no ser buenos técnicamente hablando, han sabido responder la pregunta. Allí se encuentra gran parte de su secreto para tener tan buenos clientes: comprender el valor de lo que ofreces facilita muchísimo la venta de tus servicios.

¿Qué es el valor y por qué el diseño es valioso?

El valor puede estar en la capacidad para resolver un problema, responder a una pregunta, satisfacer una necesidad o deseo. Y debe ser comprendido desde la perspectiva del cliente, no desde la del diseñador. Identificar el problema del cliente, transformarlo en un problema de diseño y resolverlo, es trabajo del diseñador.

El valor no es el precio

Por lo general relacionamos el valor con el precio. Preguntamos: «¿cuánto vale?», cuando debemos preguntar «¿cuánto cuesta?». El valor es la capacidad de respuesta a un problema; el precio es la cantidad de dinero involucrada en la promesa de la propuesta por la provisión del servicio. El valor de la propuesta es una evaluación subjetiva del cliente.
De acuerdo a un estudio1 los clientes evalúan los productos y servicios de las empresas desde tres posturas distintas, explicadas como «valor esperado». De acuerdo a éste, las empresas configuran su propuesta de acuerdo a una «disciplina de valor».

¿Qué es el valor esperado?

Distintos clientes esperan diferentes tipos de valor. Hay clientes que esperan el mejor producto disponible en el mercado; algunos esperan la mejor solución; otros esperan el menor costo total por el producto o servicio que solicitan, de acuerdo al problema, necesidad o deseo que enfrentan. Las empresas se orientan y responden a estas tres posturas mediante tres disciplinas de valor. Estas son: liderazgo en producto, intimidad con los clientes y excelencia operativa.2
Por ejemplo: al comprar una computadora, es posible que elijas «el mejor producto» de acuerdo a tu concepto de valor, que corresponde a una marca y a un precio; puede ser que te decidas por «la mejor solución» y posiblemente sea una evaluación que considere la mejor relación costo-beneficio de ciertas marcas y un rango de precio; o es posible que te decidas por «el menor costo total»; como todas las marcas ofrecen resultados similares, lo más importante es obtener el precio más bajo posible, sin importar la marca.
Esto difiere de persona a persona. No somos todos iguales, y por ello hay clientes que pagan una computadora de marca premium, mientras otros prefieren una opción  económica.3 Esto mismo sucede en la cabeza de los clientes en relación a la contratación de diseño. De acuerdo a la forma como evalúen o piensen al diseño como forma o capacidad para resolver un problema, así responderán a la propuesta presentada por un estudio o despacho creativo.4

Utilizando este concepto en la configuración de mi propio estudio

El valor esperado por los clientes se relaciona con una disciplina que trabaja la empresa para configurar su estructura y cumplir su promesa. Las empresas cuyos clientes buscan el valor «mejor producto», se orientan desde la disciplina «liderazgo en producto»; si buscan el valor «mejor solución», se orientan desde la «intimidad con los clientes»; si esperan «menor costo total», desde la «excelencia operativa». La disciplina liderazgo en producto trabaja enfocándose en la innovación; la intimidad con el cliente, en la empatía; la excelencia operativa en la efectividad.5
Es un error intentar ser el mejor en las tres disciplinas, porque implica contradicciones estratégicas. Por ello es importante orientarse a ser el mejor en solo una de ellas, y ser adecuados en las restantes. Estas contradicciones estratégicas pueden ejemplificarse en el tipo de empleado que requerirás para el trabajo operativo, ante la elección de la disciplina a trabajar.6
Tres tipos de capacidades distintas, tres formas diferentes de administrar ese talento, tres configuraciones diferentes del estudio, a partir de tres tipos de valor esperado.

Diferencias entre la comunicación del diseñador y la comprensión del cliente

Por lo general, los emprendedores creativos encuentran atractivo mostrarse innovadores, comunicando que «venden innovación». Sin embargo, son pocos los clientes que realmente consideran que el valor comunicado y ofrecido por cualquier estudio de diseño sea «el mejor producto del mercado».
En el mejor de los casos, el cliente entenderá el valor del diseño como factor de diferenciación, pero es muy probable que considere que la innovación no se encuentre en el diseño en sí, sino en otros espacios de su modelo de negocio. En otros casos, el cliente entenderá que el estudio debe brindar una solución gráfica a su pedido, sin dejar espacio para que el diseñador proponga cambios. En el peor escenario, aunque el cliente entienda la importancia del diseño, le dirá al diseñador lo que quiere, el precio que pagará y la forma como lo pagará, sin espacio para una mínima negociación ni en lo creativo ni en lo económico.
Aquellos estudios y despachos creativos reconocidos por clientes que esperan el «mejor producto», son aquellos con amplia experiencia y trayectoria, contratados como especialistas para ofrecer una respuesta que no cualquiera puede entregar. Los clientes creen y esperan ese valor. Son muy pocos los que se ubican en ese grupo.
Muchos clientes, ante la similaridad de ofertas (para ellos, todos los diseñadores ofrecen algo parecido), pueden sentirse motivados a evaluar propuestas donde el valor sea «la mejor solución», ofrecida por estudios dedicados a escuchar al cliente, proponerle alternativas, trabajar en conjunto y llegar a conclusiones consensuadas. Esto es difícil para los que pretenden vender innovación, porque no se mostrarán dispuestos a trabajar en esa dirección.
Un tercer grupo de clientes, probablemente muy numeroso, valora mucho el precio bajo. Y ante la enorme oferta de proveedores, elegirá al que ofrezca el menor.
Un problema recurrente es la comunicación del diseñador: mientras él pretende vender innovación, es probable que el cliente entienda que vende bajo precio. El diseñador cuenta una historia de innovación que el cliente no percibe y, por lo que el diseñador comunica en forma no verbal, el cliente entiende que puede obtener bajo precio. Esto es frustrante para el diseñador, pero es una consecuencia de lo que él mismo hace hace, sin darse cuenta.7
Si trabajas bajo la disciplina de la «excelencia operativa», relacionado con el valor «menor costo total», trabaja rápido, entrega en tiempo y cobra en forma efectiva.
Las tres disciplinas y orientaciones, con su valor asociado, son válidas. Cualquiera de las tres puede convertir tu proyecto en un estudio muy rentable. Pero tienes que saber qué valor entiende tu cliente cuando le presentas una propuesta, para comunicarlo adecuadamente; y, como consecuencia, trabajar orientado desde la disciplina requerida para entregar ese valor. Lo importante es la coherencia.
No importa lo bueno que seas, los concursos que hayas ganado, los premios académicos que hayas obtenido. Los clientes prestan atención a otra cosa. Premian algo diferente, un comportamiento diferente, y resultados diferentes a los que premia la academia. Quiero ser claro en esto: el mercado premia lo que la academia ignora. Y no lo ignora por desconocimiento, sino porque decide ignorarlo.
¿Tienes un estudio rentable a pesar de cobrar barato (según opinión de tus colegas), porque identificas rápidamente el problema del cliente, prometes una entrega rápida y efectiva, y cumples? Los clientes perciben coherencia, experimentan el buen servicio y lo retribuyen económicamente. A eso, muchos colegas lo denominan «competencia desleal». Sin embargo, lo verdaderamente desleal es ofrecer lo que no puedes ni quieres cumplir, a un precio que el cliente no quiere o no puede pagar; trabajar a desgano intentando educar a un cliente que no lo desea; generar una pésima experiencia de servicio y quejarte de ello.
El diseñador desleal es el que, con su comportamiento, destruye la confianza del cliente en el diseño y en los diseñadores. Es desleal con sus clientes, con sus colegas y con aquellos que intentaron educarlo para convertirlo en un buen profesional.

Un desafío a largo plazo

Un proyecto a largo plazo para un emprendedor podría considerar adquirir experiencia como proveedor de servicios de bajo precio para aprender el negocio; modificar su postura a mediano plazo hacia «la mejor solución» especializándose en una disciplina; a largo plazo, ser reconocido como referente de la disciplina, modificando su postura hacia «el mejor producto». Es un camino que exige enfoque y perseverancia.8
¿Cuál es el desafío del diseñador emprendedor? Dejar de poner atención a las críticas de sus colegas en relación a su proyecto. Cada uno es dueño de su proyecto, y por ese proyecto toma decisiones. Los resultados que obtengas serán una consecuencia de esas decisiones y de la forma en que las implementes. Recuerda que son los clientes los que pagan las cuentas, no los colegas.

Conclusión

Cuando hablamos de valor, debemos pensar en el «valor esperado por el cliente» como forma de presentar y comunicar nuestra propuesta. Existen tres posturas respecto al valor esperado por el cliente, y deberías considerar el trabajo desde la disciplina que te permita entregarla.
Tu proyecto de empresa creativa es tu decisión, pero nadie (o al menos nadie que yo haya conocido) comienza por la cima (entendiendo a la cima como el ser reconocidos como innovadores desde el momento en el que iniciamos nuestro estudio de diseño). Recuerda a Alfredo Casero, quien en una charla TED9 dijo: «lo único que se empieza desde arriba son los pozos».
Autor
Fernando Del VecchioTIGRE
Edición
Cristian Petit De MuratATIZAPÁN DE ZARAGOZA
Fuente: http://foroalfa.org/articulos/el-desafio-de-comunicar-valor

¿Qué crees que es el branding?

¿Qué crees que es el branding?

Muchos profesionales confunden branding con actividades de otras áreas. El siguiente texto surge de la discusión sobre su significado y conclusiones.

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O que você acredita que seja Branding?
Hace algún tiempo tuvo lugar una discusión en Facebook sobre qué es y qué no es el branding. En pocas horas surgieron diversos puntos de vista, todos con sus fundamentos, conocimientos y experiencias. Fue imposible decir quién estaba equivocado, pero, paradójicamente, al final se concluyó en que nadie estaba en lo cierto.
Muchos definían branding como «identidad de marca» o lo asociaban com aspectos relacionados a la publicidad, pero pocos con la planificación y la estrategia. Así y todo, el error fue —tal vez— querer determinar algún camino específico e inmutable para llegar a una conclusión sobre su significado y también negar albranding como un camino en sí mismo, y por eso se descuidó el hecho de que cada caso es un caso particular.
Marca es la percepción que las personas tienen sobre un producto o servicio. El branding, por su parte, se encarga de administrar que estas personas perciban dicha marca de manera positiva. El branding es la gestión y también la construcción de esta marca, y tiene como objetivo posicionarla de manera inteligente y atrayente en la mente de los consumidores.
El posicionamiento es el mensaje principal de una marca y, sabiendo entonces que el branding es el conductor para que la marca sea posicionada adecuadamente, comprendemos el motivo por el que cada caso sea un caso particular. Así, ningún buen mensaje/marca se sustenta sin que la empresa sea reconocida, apreciada y admirada en todos sus aspectos, tangibles e intangibles.
Muchas marcas necesitan de una mejor infraestructura, otras deben dar más valor a los colaboradores y comprometerlos, otras precisan prestar atención a la calidad del servicio y a la atención al cliente y, obviamente, trabajar su identidad y su comunicación de manera mucho más consistente. El branding define la estrategia y el camino para la construcción de los valores percibidos y deseados por los clientes.
Valor percibido, según Kotler (2000), es una ecuación compuesta por la calidad, el precio y el servicio; donde el consumidor calcula inconsciente o conscientemente las ventajas de adquirir cierta marca. El branding, entonces, es el camino para construir y manifestar los valores para la marca.
Si al comienzo del texto se dijo que todos en la discusión estaban en lo correcto es porque el branding obligatoriamente debe estar atento a toda la cadena de valores y actividades de la empresa (infraestructura, recursos humanos, servicios, operaciones, marketing, comunicación y hasta posibles adquisiciones y oportunidades de portfolio y mercado). 
Finalmente, no existe una receta definitiva para construir una marca de valor y bien posicionada. Solo existe el constante compromiso con la calidad, con el mensaje, con la consistencia y con todas las personas y recursos alrededor de la marca. El branding no es el sustituto de las otras actividades; en verdad es una forma adicional de mirar el mundo desde el punto de vista de la marca. Es vital comprender la importancia de que todos trabajen juntos, alineados a favor de un objetivo: el éxito del negocio.
Autor
Wesley PintoSÃO PAULO
Traducción
Sony VegaCÓRDOBA
Fuente: http://foroalfa.org/articulos/que-crees-que-es-el-branding

10 logos exitosos (y qué aprender de ellos)

10 logos exitosos (y qué aprender de ellos)

Con la ayuda de los expertos, seleccionamos los siguientes casos de éxito que muestran cómo crear un sello de impacto.

Por Marco Antúnez
08-13-2014
El logo se ha vuelto un elemento de primera necesidad para una empresa. “Viene a ser la cereza de un pastel más grande, que es la identidad corporativa, todo aquello que permite diferenciar e identificar a una empresa del resto a nivel visual y conceptual”, explica Oscar Yáñez, diseñador y tipógrafo ganador de bienales de diseño a nivel internacional.
Pep Palau, general manager de Ideograma Consultores, cree que un logo es el resumen ejecutivo de cuanto se quiere expresar como empresa. En algunos casos se trata de una abstracción muy sofisticada de la marca.
“En realidad el logo aporta muy poco a la identidad, pero sí contribuye a la construcción del valor que distingue a la empresa en un aspecto de corroboración del nombre, o como un sello equivalente a una firma”, asegura Gabriel Martínez Meave, director general del estudio de diseño Kimera. “El autógrafo vale por la fama, el prestigio y las proezas o hazañas del que firma, no por lo bonita o fea que sea la firma”. En resumen, lo que nutre la memoria del mercado es laexperiencia de la marca, justo lo que intenta sintetizar tu sello corporativo.
El logo no resuelve todo, aunque sí lo tipifica: la finalidad es presentar un nombre e imagen para recordar. “La ejecución de los elementos comprometidos en la operación del negocio construyen marca; el logo sólo la certifica, le da una referencia práctica”, añade el director de Kimera.
La inversión en tu logo como motor de marca a largo plazo es posterior a la fundación de la empresa. Se da de modo paulatino y en sintonía con la evolución de la organización, sujeta a cambios conforme pasan los años, los éxitos y las líneas de negocio. Además, hay algo a tener en cuenta: la marca es un argumento de venta por sí misma; si puedes prescindir de ella para cerrar la negociación, entonces no tiene ningún valor.
Sin embargo, sí hay una exigencia de sensibilidad y gusto en materia visual al plantear tu logo y el resto de tu identidad corporativa –en la cual encuentra correlación el sello distintivo de la marca–.
Para elegir la plástica de tu negocio de modo inteligente, te recomendamos los siguientes pasos.
1. Piensa bien el nombre. Regla básica: cuidado con poner tu apellido. A la larga, esto deriva en problemas de significado y correlación con agentes externos que poco tienen que ver con tu visión y ejecución de negocios. “Rockefeller pudo tener su propio Rockefeller Center en Nueva York; pero Carlos Slim no podría tener su Slim Center, pues eso sería un espacio para bajar de peso”, bromea Palau.
2. Dale sentido polifónico. “El nombre tiene que sonar a varias cosas, pero de una manera entonada”, dice el directivo de Ideograma Consultores. Un ejercicio coral en el que te diriges a públicos diversos con un solo discurso en común.
3. Busca el mínimo de elementos. Entre más distractores tengas, menos posibilidades tienes de conseguir que te recuerden por los detalles visuales que te identifican.
4. Consulta con un experto en diseño. Recuerda que los expertos han dedicado toda su vida a comprender gráficamente aquello que tú creaste en tu plan de negocios. Delega y aprende a escuchar sus sugerencias para aterrizar todas tus ideas en imágenes y campañas.
Hay que preocuparse de que todo lo que diga la marca sea verdaderamente distintivo. “Lo único que se puede plantear ante un proveedor de diseño son necesidades”, agrega Palau. “El empresario debe de aprender a plantear su esquema estético de la vida al diseñador con el benchmark, todo desde una perspectiva racional”.
A continuación encontrarás 10 casos relevantes –según Ideograma Consultores– por dos aciertos fundamentales vinculados a sus logos: diseño y manejo de identidad gráfica.

Diseño del logo

Absolut
Logo tipográfico con fuente clásica Sans Serif que denota confiabilidad, estabilidad y profundidad con su color azul. Al centro cuenta con una leyenda –Country of Sweden o País de Suecia– que transmite su categoría premium o gourmet por medio de una tipografía manuscrita. Está pensado para aplicarse en la botella, cuya forma termina de darle sentido a la pulcritud del logo. Hace gala de su nombre: la pureza del vodka.
Por eso la palabra Absolut define como suya la característica central del discurso que promueve: sus productos son transparentes y puntuales, al igual que su mensaje. El color azul apela a su origen nórdico, así como la elección de la tipografía Helvética, creada en Suiza. “En Absolut son firmes en su propuesta gráfica, desde el logo hasta la forma de la botella, que gradualmente se ha transformado en parte de su logo, de su cara frente al resto del mundo. Nada de eso ha cambiado desde su fundación hasta la fecha”, explica Pep Palau. Lección: restringirte con inteligencia puede darte buenos resultados.
Nespresso
Con su tipografía Sans Serif denota claridad y precisión en el mensaje, mientras que el color negro le aporta elegancia y formalidad. El nombre es fácil de pronunciar, sintético y refinado; complejo pero poderoso. Fusiona dos conceptos fuertes: Nestlé-Nescafé y espresso. ¿Para qué? La intención es denotar calidad premium.
El Nescafé es un producto de consumo masivo que no se caracteriza por su alta calidad entre degustadores de café; pero el espresso como bebida sí se relaciona con gente conocedora del aromático. El trazo de la fuente es sencillo como el producto que ofrece: una cápsula que, al insertarse en una cafetera especial, da café de alta calidad sin más esfuerzos. La doble rayita de la “N” remite al aroma. Aquí lo que brilla, es la simplicidad y el poder de un buen nombre, con la finalidad de ser aplicado sobre superficies con colores sobrios e intercambiable con el blanco si lo amerita la aplicación concreta.
El Palacio de Hierro
Otro logo de carácter tipográfico, éste con una fuente manuscrita que señala a los productos premium o de alta gama. Al igual que Nespresso, el negro acentúa su fortaleza, formalidad y elegancia, además de facilitar su aplicación en cualquier necesidad que se presente.
En este logo se ve todo lo contrario a lo que pasa en los dos ejemplos anteriores. El nombre no proyecta lujo ni tienda comercial, a pesar de conservar la jerarquía entre “Palacio” y la palabra “Hierro”. Eso es lo que empujó su marca. La aplicación tipográfica es ejemplar porque denota lujo, algo que el nombre no indica, pero que se corrobora con las campañas publicitarias bajo el eslogan Soy totalmente Palacio. Tan fácil de identificar como el Just do It de Nike o el Recuérdame de Gansito.
Juegos Olímpicos México 68
Se trata de un ejemplo claro de un diseño pensado a corto plazo, pero que sobrevive de forma icónica en la mente por su forma de representar elementos icónicos del país. Consiste en un logo que combina un símbolo gráfico con texto, que suma a los aros olímpicos las formas curvas a la tipografía, con cierto juego óptico.
Responde a las formas típicas de la década de 1960: la psicodelia y la repetición de patrones, un estilo que aún hoy todavía puede verse en el estadio olímpico universitario de la Ciudad de México. Implicaba, incluso, una forma de representar al mundo. Muchas empresas mexicanas no han hecho bien dentro de su imagen corporativa algo que aquí se ejecutó de forma espléndida, que fue representar al país con orgullo, inteligencia y claridad. Cuando se promueve a Cemex o Bimbo se vende también a México; los mismo sucedió cuando se vendió la imagen de los juegos olímpicos en tierra azteca de 1968, señalando, además a la época.
Volaris
El nombre dice claramente “volar”; señala exactamente lo que hace la marca. También remite a la estrella Polaris o estrella del Norte, que sirve de guía a los navegantes. Consiste en un imagotipoque conjuga la riqueza de colores con la sobriedad de un fondo negro y una tipografía Sans Serif de fácil lectura.
Su estrategia de implantación permite que la campaña publicitaria –preparada entre Ideograma y Ogilvy– no cambie y esto le ayuda a afianzar su identidad, como lo ha logrado Absolut. Tiene una marca evocadora gracias a su diferenciación del resto de las aerolíneas. La ventaja: se trata de un concepto que habla de diversidad (destinos, personas, estilos de vida). Llegó al mercado para romper los paradigmas de una industria muy seria, tradicionalista y sumamente regulada gracias a que es muy distinta a su competencia en materia de imagen.

Identidad Gráfica

Bachoco
Símbolo gráfico combinado con texto. Tiene colores que invitan a la alegría (naranja), la naturalidad y el equilibrio (verde) en tonos primaverales. Fue diseñado por Ana María Olabuenaga, creativa que ha conducido el diseño de marcas como El Palacio de Hierro.
El logo es básico y puntual: una sonrisa velada debajo del nombre, con una tipografía clara y acertada, sin complicaciones y muy directo. La campaña publicitaria es lo que le da consistencia y solidez al logo al proyectar toda la cultura que desea promover desde su trinchera: lo que se vende es la marca, el nombre y el logo. No venden pollos ni huevos en sus anuncios espectaculares, sólo el sello que los denomina y distingue en anaquel.
En su publicidad, el humor y la gracia para jugar con las palabras e imágenes queda asociado directamente al logo, casi como si fueran la misma cosa. Esto ayuda a vender a largo plazo, ya que afinca en la memoria del consumidor su relevancia para su estilo de vida con una filosofía amena.
Gandhi
Al igual que Bachoco, el humor es su punto de encuentro con un público masivo, si bien sucampaña se centra en una causa. Incluso el nombre es un contrasentido: no dice lo que vende, sólo funciona como nombre propio. Ha sido particularmente exitosa al presentarse como defensora de la lectura en México. Un concepto poderoso, pero sencillo.
De todo lo que podría llegar a decir una librería, resulta que esta marca sólo optó por comunicarle a su audiencia: lee. Se transformó en el defensor de su industria, equiparando su logo y los colores involucrados en su identidad (el amarillo no era parte del logo; tras el impacto de la campaña, se incorporó a ciertas aplicaciones) y la de los lectores. La gente identifica, de hecho, a este concepto publicitario con la personalidad de Gandhi. Una lección fundamental: ten un alto respeto de la estéticas de tus campañas, pues podrían traducirse en cuánto el consumidor recordará de ti y te identificará con eso.
Zara
Este es un logo tipográfico. El nombre es bueno: directo y conciso. Significa, en árabe, alba brillante. “Su logo probablemente sea uno de los más simples y sin gracia de la industria de la moda”, acota Palau. El aprendizaje que se puede derivar de esta marca es el control de la experiencia de compra afincada, incluso, en la simpleza del logo.
En las tiendas todo es blanco y los que dan servicio al cliente visten de negro: las personas son el canal de comunicación de la marca y se asocian, casi de inmediato, con el nombre de la marca, también en color negro, apostando por la facilidad de circular por toda la tienda y encontrar siempre asesoría en los vendedores in situ. Todo apunta a que el cliente vea la compra como algo predecible y fácil de entender.
Bimbo
El logo complementa la imagen (el osito panadero) con el nombre y unas líneas curvas congruentes con la dura tipografía Sans Serif. El rojo lo hace llamativo y positivo, mientras el azul apela a la confiabilidad y estabilidad de sus productos. Aquí también destaca la puntualidad del nombre. Es un nombre eufónico: tiene una acertada combinación de sonidos que remiten a nombres agradables (cuando nombraron la empresa, Dumbo y Bambi eran los personajes populares de Disney); es decir, suena bien y se aprende rápido.
Su otro acierto es la cobertura y la consistencia en su sistema de distribución. Territorialmente son una de las empresas más poderosas a nivel internacional. El carrito repartidor, de hecho, mantiene su diseño porque así funciona como un logo con ruedas. Esta plataforma ha fungido como el verdadero lugar donde el osito se la pasa “repartiendo su felicidad” entre los puntos de venta a los que llega.
Sabritas
Además de que el nombre es ejemplar (una fusión de “sabrosas” y “papitas”) porque explica perfectamente qué vende, la composición de imagen y tipografía deja claro el primer mensaje de la marca: alegría. Los colores denotan una actitud positiva como la de Bimbo, además de ser llamativo.
La consistencia del color amarillo de fondo que suele acompañarlo –que vincula con el producto que vende– da claridad y prepara una alerta para el espectador. La sonrisa acompañada de un remolino en el pelo, chapitas y unos ojos pequeños –como si se tratara de un niño–, corroboran la experiencia que se desea transmitir: comer su producto te hará feliz. Esto se certifica en su campaña A que no puedes comer sólo una, donde dice que son tan buenas, que resultan irresistibles.
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