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miércoles, 4 de marzo de 2015

13 preguntas que se deben realizar a un cliente antes de diseñar un logo

3 preguntas que se deben realizar a un cliente antes de diseñar un logo


preguntas cliente 13 preguntas que se deben realizar a un cliente antes de diseñar un logo
La calidad de un logo, aparte de tener un diseño elegante, cuidado y preciso, debe de expresar lo que quiere la empresa y saber distinguirse de la competencia.
A la vez que tiene que satisfacer al cliente, quién es el que quiere el logo en un primer momento. Para poder conseguir crear un logo que supere todas las expectativas creadas, se tiene que reunir la información necesaria antes de empezar a diseñarlo. A continuación 16 preguntas que se deben de realizar antes de ponernos manos a la obra.

13 Preguntas que se deben de hacer al cliente

1. ¿Cómo describiría su compañía en 1 o 2 sentencias?

El logo debe de representar el negocio de vuestro cliente, sino no funcionará. Dos sentencias son las perfectas para describir que desarrolla o crea la compañía o empresa del cliente.

2. ¿Cuáles son las palabras claves para describir su negocio?

Aquí se concretará en varias palabras descriptivas los servicios o productos de la empresa.
client 13 preguntas que se deben realizar a un cliente antes de diseñar un logo

3. ¿Qué distingue a su compañía de otras?

Es crucial conocer en qué distingue los productos o servicios del cliente de otros.

4. ¿Quién es su mercado objetivo?

Un logo que esté enfocado a jóvenes será bastante distinto de uno que tenga como objetivo a personas adultas. Hay que conocer la clientela potencial de los productos o servicios de vuestro cliente.

5. ¿Quiénes son sus principales competidores?

Conociendo quienes son los competidores de tu cliente permite realizar una investigación comparativa. En el momento que conozcamos como son los logos de la competencia se podrá diseñar uno que sea algo distinto y que se diferencie.

6. ¿Qué tipo de logos le gustan o disgustan?

Esto es importante para conocer las ideas o gustos del cliente para así saber qué no se puede realizar, ya que podemos llegar con un logo que de repente odie el cliente.

7. ¿Cuál es la razón para crear un nuevo logo?

Si la empresa o compañía tiene ya un logo y está buscando un nuevo diseño, hay que saber las razones. Cuáles son sus intenciones o qué creen que le falta al logo antiguo.

8. ¿Cómo se usará el nuevo logo?

Hay que conocer de qué forma será usado el logo, si ya es en un sitio web o una tarjeta de visita u otro sitio. Hay ciertos diseños que no funcionan de igual manera si son impresos o están en la web.
DIseñador gráfico

9. ¿Preferencias de color?

Si el cliente ya es conocido por algún esquema de color, sería adecuado usar esos colores en el nuevo diseño.

10. ¿Hay algún lema?

Si el cliente tuviera un lema que tiene que ser llevado al logo, se debe de saber. Es más fácil trabajar en un proyecto con un lema que diseñar algo e intentar realizarlo luego.

11. ¿Para cuándo lo quiere diseñado?

Ya que hay algunos clientes que lo quieren de inmediato es importante conocer el tiempo que se tendrá para realizarlo.

12. ¿Qué cantidad como presupuesto?

El presupuesto es algo que concierne en la creación del proyecto de diseño. Si el cliente va a poder gastar una cantidad pequeña se debe conocer de antemano.

13. ¿Hay algo más que debiera saber?

Como pregunta final, saber si el cliente debe de compartir algún tipo de información o parecer.

Preguntas que debe realizarse uno mismo

1. ¿Las expectaciones del cliente son razonables?

No se debe nunca aceptar un proyecto cuando el cliente no va a pagar lo que uno le ha pedido. Se puede rechazar un trabajo si el cliente exige ciertas cosas que son imposibles.

2. ¿Puedo realizar lo que el cliente quiere?

Hay que preguntarse a uno mismo si es capaz de realizar lo que el cliente desea, ya que uno mismo es el que mejor se conoce en este caso. Nunca se debería de aceptar proyectos que se salen fuera de nuestros propios límites.

3. ¿Me he comunicado claramente con el cliente?

Lo que nunca se quiere es que un cliente diga una cosa para que tu le traigas otra. Esencial que el cliente sepa cuales son vuestras cualificaciones, compromisos y fechas acordadas.


También te puede interesarFuente: http://www.creativosonline.org/blog/preguntas-cliente-disenar-logo.html

viernes, 19 de septiembre de 2014

Cómo evitar que tu rediseño de imagen sea un completo fracaso

Cómo evitar que tu rediseño de imagen sea un completo fracaso

by ALVARO on 28-08-2014 Este artículo tiene 15,393
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Por Alvaro Rattinger
email alvaro@merca20.comtwitter @varu28
Los últimos años han sido muy difíciles para el trabajo de marketing visual, los despachos de diseño gráfico han sumado una serie de fracasos mayúsculos que ponen en duda los procedimientos históricos para evaluar una marca a nivel visual. Muchos pensarán que esta columna está dedicada al Tec pero en realidad trata de un tema mayor. Soy un egresado del ITAM por lo tanto no tomo a pecho el uso de los logotipos en instituciones de educación ya que mi alma mater no se distingue por tener una imagen muy creativa, es solamente un emblema, no hay sello ni mayor complicación, por ende, insisto, nada me sorprende en esa categoría.
Sin embargo, lo que si me sorprende es una serie de problemas en nuevos logotipos que han sido rechazados categóricamente por los consumidores. El problema se ha centrado en el uso de sistemas de evaluación que ya no son vigentes y que son ejemplo máximo del Principio de Hume en el que todo suceso inherente al ser humano es resultado de sus experiencias previas. Es decir, a partir de información y experiencias previas de una marca se insiste en crear una consecuencia predecible. Este fenómeno es común al tratar de racionalizar demasiado una decisión, lainvestigación de mercados tiene en muchos casos este efecto.
En años recientes varios diseños de marcas reconocidas han sido rechazados en el mercado entre los más notables se encuentran The Gap, pero hay mucho más tela de donde cortar. Las razones más evidentes detrás de estos tropiezos son las siguientes:

El consumidor prefiere lo conocido

Un tema recurrente entre los ejecutivos de marketing es la confusión entrepreferencia de marcalealtad de marca y subordinación absoluta. En otras palabras, si el consumidor compra un producto de manera recurrente no significa que lo seguirá haciendo si las condiciones visuales, de sabor o servicio cambian. Los consumidores preferimos productos que simplifican las matrices de compra, en el momento en que la ejecución se complica por cualquier razón la supuesta lealtad saldrá por la ventana.
Por ejemplo, la marca de jugos Tropicana implementó un esfuerzo por rediseñar sus empaques de sabor naranja, la nueva propuesta era más limpia y suponía una mejora visual. La estrategia falló gravemente y la decisión se revirtió meses más tarde. El sabor y producto eran iguales pero la familiaridad se perdió.

Sólo se acepta mejorar una fortaleza, no sustituirla

Ganar la guerra del color en el mundo marcario y de imagen es sumamente complejo, para que un consumidor asocie un producto con un tono deben pasar años de trabajo de marketing. Lamentablemente al interior de las empresas los ejecutivos muchas veces se cansan de ver los mismos colores. Este error es grave, no puedo imaginar que Coca Cola decida dejar el rojo en su producto estrella; sin embargo, marcas de talla mundial han caído en este tipo de errores.
MasterCard en el 2006 intentó lanzar un nuevo logotipo que dejó a los medios de comunicación y consumidores tan molestos que a la fecha coexiste con el original. El color amarillo y naranja que caracterizaban a la marca de servicios financieros desde su fundación fueron sustituido con tonos menos brillantes. No sólo cambió la imagen también perdió contacto con la asociación visual y referencias de color.
Los dos logotipos de Matercard conviven hasta la fecha, el primero más reconocido en tarjetas y materil consumidor, el segundo a nivel corporativo.
Los dos logotipos de Matercard conviven hasta la fecha, el primero –más reconocido– en tarjetas y materil consumidor, el segundo a nivel corporativo.

Los consumidores detestamos el cambio

Cada vez que Facebook cambia su diseño interno los usuarios mundiales de la plataforma se levantan en gritos y quejas. Tres meses después pocos recuerdan el diseño anterior. Los mismo sucederá con el logotipo de Tec, hoy muchos gritan pero probablemente en algunos años los egresados con esa imagen la prefieran sobre la que existió por más de 70 años. En un mundo de constante “mejora” se vuelve difícil mantener el paso. Las marcas deben recordar que cada alteración en su estructura obliga un cierto nivel de estrés al consumidor.
Por ejemplo, al presentar el nuevo formato del iOS7 el universo de Applemaniacos se levantó contra Jonathan Ive y lo acusaron de matar al iphone y el espíritu de Steve Jobs. Hoy pocos imaginarían regresar a la corriente de Skeumorphism que prevaleció en la interfaz del sistema operativo móvil por más de 5 años.
iOS 6 versus iOS 7
iOS 6 versus iOS 7

El diseño por consenso es una mentira

Rediseñar una marca es una acto de valor, no hay certidumbre. Puede gustar o enfurecer. Mienten los que afirman que al preguntar a un grupo más grande de personas o incluir a los consumidores en el proceso se evitará tal desconcierto. Los consumidores no somos parte de la estrategia de una empresa, no estamos calificados para ser objetivos con respecto al rumbo de una oferta corporativa. Entiendo que a muchos molestará mi comentario; sin embargo, la verdad duele. La perspectiva del consumidor con respecto al producto es resultado de su experiencia personal y no podría ser generalizada de ninguna manera.
El caso del Tec viene a la mente, no había forma de crear consenso, el único logotipo que no causaría molestia era el que no tuviera cambio, así de simple. Entre más personas colaboran en un diseño mayor es riesgo de caer en un proceso cobarde. Si no me creen pregunten a un diseñador la pesadilla que es hacer un trabajo por “comité de diseño”. Más Chefs no harán que se acabe más rápido la comida, tampoco hay garantía de que el sabor será mejor.

La historia cuenta y mucho

Un tema importante al rediseñar es incluir elementos de la historia de la marca, en especial si se desea mantener a los consumidores actuales. No es la norma pero resulta útil evitar alejar a los clientes leales en el proceso de ganar nuevos. Me parece que el ejemplo más emblemático de este fenómeno es el de Coke que desechó el pasado y buscó el futuro. El resultado es muy conocido y probablemente el caso más interesante de branding errado en la historia del diseño de empaque.
Incluir el pasado permite a las marcas construir un puente hacia el futuro, no se trata de negar nuestras raíces sino de reconocer con son lo que impide que el árbol ese caiga a la primera de cambios. El logo de The Gap hizo  ese error, se alejó de sus fundamentos gráficos y presentó algo diametralmente opuesto, los usuarios dejaron caer su juicio sin clemencia y poco tiempo después la aventura de una nueva imagen acabó.
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La segunda encarnación del logotipo en 2010 fue una pesadilla de Relaciones Públicas. Imagen: Wikipedia
El mejor camino es el de la valentía y claridad de visión, si las dos se dan la oferta visual siempre será respetada, no necesariamente aceptada.
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El autor de este artículo...

 – que ha escrito 164 artículos en Revista Merca2.0.
Director de operaciones Revista Merca2.0, colaborador semanal en temas de mercadotecnia con Eduardo Ruiz-Healy en Radio Fórmula, maestro con la Escuela de Mercadotecnia. Apasionado del marketing.
Sigue en twitter a @varu28

Fuente: http://www.merca20.com/como-evitar-que-tu-rediseno-de-imagen-sea-un-completo-fracaso/?utm_source=Noticias+Diarias+de+la+Revista+Merca2.0&utm_campaign=9ac47666f1-noticiasdiarias&utm_medium=email&utm_term=0_b41f796662-9ac47666f1-286739033

9 tips para tus tarjetas de presentación

9 tips para tus tarjetas de presentación

Sigue estos consejos para aprovechar al máximo esta herramienta al hacer networking y posicionar tu marca personal.

Por Jacqueline Whitmore
01-08-2014
Estamos en la era digital, pero tener tarjetas de presentación tradicionales continúa siendo muy útil, particularmente al hacer networking e intentar atraer nuevos clientes. Cuando se presentan de la manera correcta, estos elementos de papel pueden funcionar como una poderosa herramienta de branding y permitir que las personas te recuerden rápidamente.

Por eso, a continuación comparto unos consejos sobre las tarjetas de presentación que te ayudarán a mostrar profesionalismo y atención al detalle:

Apuesta por un diseño profesional. Tu tarjeta de presentación debe lucir consistente con el resto de tus materiales de marketing. Los diseños genéricos pueden hacer que te pierdas entre la masa; mejor, elige uno que refleje tu marca personal y profesional. Contrata a un buen diseñador para obtener mejores resultados.

Prioriza la legibilidad sobre la creatividad. Las fuentes decorativas, pesadas y muy estilizadas pueden dificultar la lectura. Las tipografías sencillas son las mejores. Mantén el tamaño de la fuente suficientemente grande para que los clientes potenciales no tengan que ponerse los lentes o forzar la vista para leer tu información de contacto.

Elige sabiamente el layout. El tamaño tradicional de las tarjetas de presentación es de 3.5 pulgadas por 2 pulgadas (8 cm x 5 cm). Las tarjetas con bordes circulares o poco comunes son más memorables, aunque más difíciles de guardar. Si imprimes información en la parte de atrás, asegúrate de que sea vital. Por ejemplo, si haces negocios en distintas partes del mundo podrías escribir tu información en español por un lado, y en inglés por el otro.

Evita los colores chillones. Un color brillante puede hacer que tu tarjeta destaque, pero asegúrate que sobresalga por las razones correctas. Elige un color que no distraiga de tu logotipo o información de contacto. Para facilitar la lectura, imprime las letras en un color oscuro como negro, azul marino o un gris oscuro.

Incluye múltiples formas de contactarte. Mínimo, debes incluir tres tipos de información: nombre, teléfono y dirección de correo. Si el espacio lo permite, incluye el nombre de tu empresa, dirección y sitio Web. Mantenlo simple y profesional.

Checa dos veces la escritura. Las faltas de ortografía o errores de dedo pueden afectar tu marca personal. Los clientes potenciales te juzgarán por la calidad de tu tarjeta de presentación. La atención al detalle es muy importante. Reimprime tus tarjetas en cuanto cambie tu información; evita escribir a mano la información actualizada para ahorrarte dinero. Tus tarjetas de presentación siempre deben ser actuales y presentables.

Nunca salgas sin tarjetas de presentación. Las tarjetas de presentación tienen como objetivo generar negocios. Guarda tus tarjetas en un portatarjetas para mantenerlas frescas y protegidas. Hazte un hábito tener varias de ellas en tu auto, escritorio, bolso y maletín. Nunca sabes cuándo un encuentro casual puede convertirse en una oportunidad de negocio. Cuando asistas a una reunión de negocios, dale a la recepcionista tu tarjeta para que pueda anunciar tu nombre correctamente.

No repartas tu tarjeta demasiado rápido en una conversación. En la mayoría de los casos, lo mejor es esperar a que alguien pida tu tarjeta antes de repartirla. Si ofreces tu tarjeta demasiado temprano en la conversación, podrías dar la impresión de estar desesperado o de presionar demasido. Entrega tu tarjeta antes de terminar la conversación. Cuando recibas la tarjeta de alguien más, muestra interés y tómate un momento para leerla antes de guardarla.

Usa las tarjetas de presentación para recordar nombres. Si estás en una reunión y recién intercambiaste tarjetas de presentación con otras personas, pon las tarjetas frente a ti para que puedas recordar nombres y distinguir quién está hablando.
Fuente: http://www.soyentrepreneur.com/26193-que-hacer-y-que-no-en-tus-tarjetas-de-presentacion.html

sábado, 16 de agosto de 2014

10 logos exitosos (y qué aprender de ellos)

10 logos exitosos (y qué aprender de ellos)

Con la ayuda de los expertos, seleccionamos los siguientes casos de éxito que muestran cómo crear un sello de impacto.

Por Marco Antúnez
08-13-2014
El logo se ha vuelto un elemento de primera necesidad para una empresa. “Viene a ser la cereza de un pastel más grande, que es la identidad corporativa, todo aquello que permite diferenciar e identificar a una empresa del resto a nivel visual y conceptual”, explica Oscar Yáñez, diseñador y tipógrafo ganador de bienales de diseño a nivel internacional.
Pep Palau, general manager de Ideograma Consultores, cree que un logo es el resumen ejecutivo de cuanto se quiere expresar como empresa. En algunos casos se trata de una abstracción muy sofisticada de la marca.
“En realidad el logo aporta muy poco a la identidad, pero sí contribuye a la construcción del valor que distingue a la empresa en un aspecto de corroboración del nombre, o como un sello equivalente a una firma”, asegura Gabriel Martínez Meave, director general del estudio de diseño Kimera. “El autógrafo vale por la fama, el prestigio y las proezas o hazañas del que firma, no por lo bonita o fea que sea la firma”. En resumen, lo que nutre la memoria del mercado es laexperiencia de la marca, justo lo que intenta sintetizar tu sello corporativo.
El logo no resuelve todo, aunque sí lo tipifica: la finalidad es presentar un nombre e imagen para recordar. “La ejecución de los elementos comprometidos en la operación del negocio construyen marca; el logo sólo la certifica, le da una referencia práctica”, añade el director de Kimera.
La inversión en tu logo como motor de marca a largo plazo es posterior a la fundación de la empresa. Se da de modo paulatino y en sintonía con la evolución de la organización, sujeta a cambios conforme pasan los años, los éxitos y las líneas de negocio. Además, hay algo a tener en cuenta: la marca es un argumento de venta por sí misma; si puedes prescindir de ella para cerrar la negociación, entonces no tiene ningún valor.
Sin embargo, sí hay una exigencia de sensibilidad y gusto en materia visual al plantear tu logo y el resto de tu identidad corporativa –en la cual encuentra correlación el sello distintivo de la marca–.
Para elegir la plástica de tu negocio de modo inteligente, te recomendamos los siguientes pasos.
1. Piensa bien el nombre. Regla básica: cuidado con poner tu apellido. A la larga, esto deriva en problemas de significado y correlación con agentes externos que poco tienen que ver con tu visión y ejecución de negocios. “Rockefeller pudo tener su propio Rockefeller Center en Nueva York; pero Carlos Slim no podría tener su Slim Center, pues eso sería un espacio para bajar de peso”, bromea Palau.
2. Dale sentido polifónico. “El nombre tiene que sonar a varias cosas, pero de una manera entonada”, dice el directivo de Ideograma Consultores. Un ejercicio coral en el que te diriges a públicos diversos con un solo discurso en común.
3. Busca el mínimo de elementos. Entre más distractores tengas, menos posibilidades tienes de conseguir que te recuerden por los detalles visuales que te identifican.
4. Consulta con un experto en diseño. Recuerda que los expertos han dedicado toda su vida a comprender gráficamente aquello que tú creaste en tu plan de negocios. Delega y aprende a escuchar sus sugerencias para aterrizar todas tus ideas en imágenes y campañas.
Hay que preocuparse de que todo lo que diga la marca sea verdaderamente distintivo. “Lo único que se puede plantear ante un proveedor de diseño son necesidades”, agrega Palau. “El empresario debe de aprender a plantear su esquema estético de la vida al diseñador con el benchmark, todo desde una perspectiva racional”.
A continuación encontrarás 10 casos relevantes –según Ideograma Consultores– por dos aciertos fundamentales vinculados a sus logos: diseño y manejo de identidad gráfica.

Diseño del logo

Absolut
Logo tipográfico con fuente clásica Sans Serif que denota confiabilidad, estabilidad y profundidad con su color azul. Al centro cuenta con una leyenda –Country of Sweden o País de Suecia– que transmite su categoría premium o gourmet por medio de una tipografía manuscrita. Está pensado para aplicarse en la botella, cuya forma termina de darle sentido a la pulcritud del logo. Hace gala de su nombre: la pureza del vodka.
Por eso la palabra Absolut define como suya la característica central del discurso que promueve: sus productos son transparentes y puntuales, al igual que su mensaje. El color azul apela a su origen nórdico, así como la elección de la tipografía Helvética, creada en Suiza. “En Absolut son firmes en su propuesta gráfica, desde el logo hasta la forma de la botella, que gradualmente se ha transformado en parte de su logo, de su cara frente al resto del mundo. Nada de eso ha cambiado desde su fundación hasta la fecha”, explica Pep Palau. Lección: restringirte con inteligencia puede darte buenos resultados.
Nespresso
Con su tipografía Sans Serif denota claridad y precisión en el mensaje, mientras que el color negro le aporta elegancia y formalidad. El nombre es fácil de pronunciar, sintético y refinado; complejo pero poderoso. Fusiona dos conceptos fuertes: Nestlé-Nescafé y espresso. ¿Para qué? La intención es denotar calidad premium.
El Nescafé es un producto de consumo masivo que no se caracteriza por su alta calidad entre degustadores de café; pero el espresso como bebida sí se relaciona con gente conocedora del aromático. El trazo de la fuente es sencillo como el producto que ofrece: una cápsula que, al insertarse en una cafetera especial, da café de alta calidad sin más esfuerzos. La doble rayita de la “N” remite al aroma. Aquí lo que brilla, es la simplicidad y el poder de un buen nombre, con la finalidad de ser aplicado sobre superficies con colores sobrios e intercambiable con el blanco si lo amerita la aplicación concreta.
El Palacio de Hierro
Otro logo de carácter tipográfico, éste con una fuente manuscrita que señala a los productos premium o de alta gama. Al igual que Nespresso, el negro acentúa su fortaleza, formalidad y elegancia, además de facilitar su aplicación en cualquier necesidad que se presente.
En este logo se ve todo lo contrario a lo que pasa en los dos ejemplos anteriores. El nombre no proyecta lujo ni tienda comercial, a pesar de conservar la jerarquía entre “Palacio” y la palabra “Hierro”. Eso es lo que empujó su marca. La aplicación tipográfica es ejemplar porque denota lujo, algo que el nombre no indica, pero que se corrobora con las campañas publicitarias bajo el eslogan Soy totalmente Palacio. Tan fácil de identificar como el Just do It de Nike o el Recuérdame de Gansito.
Juegos Olímpicos México 68
Se trata de un ejemplo claro de un diseño pensado a corto plazo, pero que sobrevive de forma icónica en la mente por su forma de representar elementos icónicos del país. Consiste en un logo que combina un símbolo gráfico con texto, que suma a los aros olímpicos las formas curvas a la tipografía, con cierto juego óptico.
Responde a las formas típicas de la década de 1960: la psicodelia y la repetición de patrones, un estilo que aún hoy todavía puede verse en el estadio olímpico universitario de la Ciudad de México. Implicaba, incluso, una forma de representar al mundo. Muchas empresas mexicanas no han hecho bien dentro de su imagen corporativa algo que aquí se ejecutó de forma espléndida, que fue representar al país con orgullo, inteligencia y claridad. Cuando se promueve a Cemex o Bimbo se vende también a México; los mismo sucedió cuando se vendió la imagen de los juegos olímpicos en tierra azteca de 1968, señalando, además a la época.
Volaris
El nombre dice claramente “volar”; señala exactamente lo que hace la marca. También remite a la estrella Polaris o estrella del Norte, que sirve de guía a los navegantes. Consiste en un imagotipoque conjuga la riqueza de colores con la sobriedad de un fondo negro y una tipografía Sans Serif de fácil lectura.
Su estrategia de implantación permite que la campaña publicitaria –preparada entre Ideograma y Ogilvy– no cambie y esto le ayuda a afianzar su identidad, como lo ha logrado Absolut. Tiene una marca evocadora gracias a su diferenciación del resto de las aerolíneas. La ventaja: se trata de un concepto que habla de diversidad (destinos, personas, estilos de vida). Llegó al mercado para romper los paradigmas de una industria muy seria, tradicionalista y sumamente regulada gracias a que es muy distinta a su competencia en materia de imagen.

Identidad Gráfica

Bachoco
Símbolo gráfico combinado con texto. Tiene colores que invitan a la alegría (naranja), la naturalidad y el equilibrio (verde) en tonos primaverales. Fue diseñado por Ana María Olabuenaga, creativa que ha conducido el diseño de marcas como El Palacio de Hierro.
El logo es básico y puntual: una sonrisa velada debajo del nombre, con una tipografía clara y acertada, sin complicaciones y muy directo. La campaña publicitaria es lo que le da consistencia y solidez al logo al proyectar toda la cultura que desea promover desde su trinchera: lo que se vende es la marca, el nombre y el logo. No venden pollos ni huevos en sus anuncios espectaculares, sólo el sello que los denomina y distingue en anaquel.
En su publicidad, el humor y la gracia para jugar con las palabras e imágenes queda asociado directamente al logo, casi como si fueran la misma cosa. Esto ayuda a vender a largo plazo, ya que afinca en la memoria del consumidor su relevancia para su estilo de vida con una filosofía amena.
Gandhi
Al igual que Bachoco, el humor es su punto de encuentro con un público masivo, si bien sucampaña se centra en una causa. Incluso el nombre es un contrasentido: no dice lo que vende, sólo funciona como nombre propio. Ha sido particularmente exitosa al presentarse como defensora de la lectura en México. Un concepto poderoso, pero sencillo.
De todo lo que podría llegar a decir una librería, resulta que esta marca sólo optó por comunicarle a su audiencia: lee. Se transformó en el defensor de su industria, equiparando su logo y los colores involucrados en su identidad (el amarillo no era parte del logo; tras el impacto de la campaña, se incorporó a ciertas aplicaciones) y la de los lectores. La gente identifica, de hecho, a este concepto publicitario con la personalidad de Gandhi. Una lección fundamental: ten un alto respeto de la estéticas de tus campañas, pues podrían traducirse en cuánto el consumidor recordará de ti y te identificará con eso.
Zara
Este es un logo tipográfico. El nombre es bueno: directo y conciso. Significa, en árabe, alba brillante. “Su logo probablemente sea uno de los más simples y sin gracia de la industria de la moda”, acota Palau. El aprendizaje que se puede derivar de esta marca es el control de la experiencia de compra afincada, incluso, en la simpleza del logo.
En las tiendas todo es blanco y los que dan servicio al cliente visten de negro: las personas son el canal de comunicación de la marca y se asocian, casi de inmediato, con el nombre de la marca, también en color negro, apostando por la facilidad de circular por toda la tienda y encontrar siempre asesoría en los vendedores in situ. Todo apunta a que el cliente vea la compra como algo predecible y fácil de entender.
Bimbo
El logo complementa la imagen (el osito panadero) con el nombre y unas líneas curvas congruentes con la dura tipografía Sans Serif. El rojo lo hace llamativo y positivo, mientras el azul apela a la confiabilidad y estabilidad de sus productos. Aquí también destaca la puntualidad del nombre. Es un nombre eufónico: tiene una acertada combinación de sonidos que remiten a nombres agradables (cuando nombraron la empresa, Dumbo y Bambi eran los personajes populares de Disney); es decir, suena bien y se aprende rápido.
Su otro acierto es la cobertura y la consistencia en su sistema de distribución. Territorialmente son una de las empresas más poderosas a nivel internacional. El carrito repartidor, de hecho, mantiene su diseño porque así funciona como un logo con ruedas. Esta plataforma ha fungido como el verdadero lugar donde el osito se la pasa “repartiendo su felicidad” entre los puntos de venta a los que llega.
Sabritas
Además de que el nombre es ejemplar (una fusión de “sabrosas” y “papitas”) porque explica perfectamente qué vende, la composición de imagen y tipografía deja claro el primer mensaje de la marca: alegría. Los colores denotan una actitud positiva como la de Bimbo, además de ser llamativo.
La consistencia del color amarillo de fondo que suele acompañarlo –que vincula con el producto que vende– da claridad y prepara una alerta para el espectador. La sonrisa acompañada de un remolino en el pelo, chapitas y unos ojos pequeños –como si se tratara de un niño–, corroboran la experiencia que se desea transmitir: comer su producto te hará feliz. Esto se certifica en su campaña A que no puedes comer sólo una, donde dice que son tan buenas, que resultan irresistibles.
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